“Somos más que un par de guantes”
Hola, como puedes ver; ¡somos unos guantes de boxeo!
La mayoría de las personas nos conoce como una herramienta para la práctica deportiva. Durante mucho tiempo se nos ha asociado con la violencia; hemos sido vistos como símbolo de confrontación, fuerza desmedida y combate. No necesitamos explicar por qué.

Pero hoy queremos invitarte a mirarnos más allá del arquetipo. Estamos presentes en todo el mundo. Día a día en todo el mundo nos usan niñas, niños, jóvenes y personas adultas; en casas, gimnasios, parques, escuelas y en lugares que no te puedes imaginar. Para algunos somos solo protección para los nudillos, un accesorio que evita lesiones. Sin embargo, para muchos otros representamos disciplina, carácter, resiliencia, transformación, libertad, fraternidad, sueños y esperanza.
Desde hace muchos años, hemos acompañado grandes historias de gloria y superación; las y los campeones encontraron en el ring una salida, un propósito, un camino, pero para ello tuvieron que librar batallas épicas dentro y fuera del ring. También hemos sido testigo de frustraciones, caídas y sueños rotos cuando no existió preparación emocional ni mental; queremos que tengas en cuenta que la fama y el dinero atraen malas compañías.

Por lo tanto, más allá de ser un componente deportivo, nos consideramos un símbolo de superación; de cambio; de autodominio y de lucha interior.
Nuestro verdadero poder no está en quien entrena constantemente y/o golpea con mayor fuerza sino en la conciencia que se despierta en la formación del cuerpo, mente y alma.
Debo de recordarte que durante mucho tiempo el boxeo fue considerado un territorio exclusivo de hombres. Las mujeres que se atrevían a practicarlo enfrentaban prejuicios y estigmas. Hoy esa barrera se rompe cada día. Ver a una niña o a una mujer entrenar, combatir y levantar la guardia es la representación de fuerza, dignidad, resistencia y empoderamiento. Entonces, me gustaría dejarte en claro que el coraje y la superación no tienen género. Por lo tanto, el boxeo tiene que ser practicado sin prejuicios.

¡Te das cuenta que no somos simples guantes!
Cuando se nos utiliza con conciencia, podemos convertirnos en un dispositivo de formación ciudadana; lo que conlleva construir la paz; a través, del respeto, empatía y solidaridad.
En un espacio escolar las y los alumnos no solo deben aprender la técnica, podemos ser el puente para contrarrestar la violencia a través de la disciplina, constancia, autocontrol, reconocimiento del otro y el apoyo mutuo.

Por eso nuestro mensaje es claro:
- La lucha más importante no es contra el oponente, es contra la desigualdad.
- La fuerza verdadera nace del respeto y del amor por uno mismo y por los demás.
- Nunca debemos ser instrumento de humillación, discriminación o daño. La violencia destruye.
A todas las personas que practican y a las que están por iniciar en este bello deporte les hacemos la invitación:
A trabajar con disciplina.
A luchar con pasión y amor.
A entrenar con rebeldía consciente.
A transformar la violencia en paz.
Ahora cada vez que nos utilices, ten en cuenta que no solo estarán tus puños; estarán tus historias, tus emociones y la posibilidad de sentipensar la vida. El camino para una vida digna está en transformar nuestra vida y nuestros territorios; estamos convencidos que con tu ayuda lograremos transformar nuestra sociedad.
